Amo llorar
Y sentir esa sensación
Que me va llenando y va subiendo
Hasta mi rostro
Para empezar a colmar de lágrimas
Mis ojos,
No sin antes
Acompañarlo con esa chispa excitante
Que da el sentimiento de
Satisfacción y provoca el fluido salino
De mis cavidades oculares.
Amo llorar
Cuando la alegría se combina con nostalgia
Y empiezo a recordar
Caricias divinas
De consuelo y tiempo vivido.
De redención a mi ser perdido
Que una vez encontrado
Volvió para ser nuevamente querido,
Nuevamente esperado,
Nuevamente válido.
Amo llorar
Cuando al inclinarme ante el altar
Empiezas a llenarme
De luz admirable
Y mis extremidades ya no resisten
Y se rinden,
Sin fuerzas para siquiera levantar mi mirada
Y no soporto más,
Sale el sollozo con ímpetu de mis entrañas
Y me vuelco a regar
Mi entorno de gratitud.
Pero no amo llorar
Cuando viene a mí la impotencia
Y la mentirosa soledad que me ronda
Cual capa vicaria,
Para querer cubrirme de recelo
Y de preguntas ambiguas y turbias.
Ya no quiero llorar
Cuando no te tengo,
Sino cuando esta aquí, conmigo
Tú presencia.
Es entonces
Cuando amo llorar.
FRUTOS es mi primer video-poema y habla sobre seguir adelante sembrando. Aunque ya haya frutos similares a los que sembramos, nunca serán iguales a tu talento o propósito, tus frutos serán "tus frutos".
La música es una pista de unas canciones que grabamos en vivo en nuestra congregación. Espero te guste!
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco y soñaría mas, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate...!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
Dios mío, si yo tuviera un corazón.... escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Juan Luis Guerra sería la serenata que le ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres.....
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la pendiente.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.
He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo...."
poema de Johnny Welch
adaptado para presentarlo
en mi congregación
con mi perro "Chobby"